Dentro del ámbito intelectual, es necesario destacar principalmente que el aumento de la capacidad de atención y concentración, la mejora del razonamiento lógico y de la memoria, y el hecho de aprender a estar en silencio sirven para fomentar y reforzar la adquisición de los hábitos de estudio y, en consecuencia, inciden positivamente en la mejora del rendimiento escolar.
Además se potencian sustancialmente las capacidades de cálculo, de análisis y de síntesis; se mejora la percepción, la discriminación, la creatividad, la imaginación y la intuición; se trabaja la orientación espacio tiempo y se mejora la expresión verbal.
El ajedrez, en definitiva, es importante para la estimulación del pensamiento, puesto que su práctica engloba dos tipos de razonamiento: el convergente, que consiste en saber aplicar los procedimientos y los razonamientos lógicos adecuados para encontrar soluciones correctas (este razonamiento convergente se puede enseñar y aprender), y el divergente o creativo, donde en función de los conocimientos y/o experiencias previas se halla una u otra respuesta (creaciones), diferentes según la persona y las circunstancias del momento (esta capacidad de creación se puede potenciar pero es muy difícil enseñarla porque se basa en la intuición).
En la resolución de problemas es muy importante, en primer lugar, tener la capacidad de reconocerlos; en segundo lugar, poder seleccionar los elementos importantes y discriminar los que no lo son. Y, en tercer lugar, poder comparar diferentes situaciones y realizar los cálculos mentales necesarios para encontrar las soluciones más idóneas.
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